Es curioso darte cuenta de hasta qué
punto los nervios y la falta de autoconfianza pueden jugarte una mala
pasada, dejarte la mente en blanco y hacerte sentir que empiezas desde
cero, que no sabes qué tienes que hacer ni de qué manera.
Hoy tengo la sensación de que,
hace pocas horas, hice algo mal... pero todavía no sé el qué. Creo que
todo el mundo trató de encubrir mi propio error, así que sigo
empeñada en culparme de algo, aunque no esté segura de que sea lo mejor.
Quizá la próxima semana consiga
alumbrar un poco este asunto y saber qué ocurrió exactamente. Habrá que
esperar, ¡con lo impaciente que me estoy volviendo!

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