jueves, 20 de octubre de 2011

Siempre de pie

He estado dándome un tiempo para reflexionar sobre los últimos acontecimientos de mi vida y creo que ya es suficiente. Hace una semana que no le doy demasiadas vueltas al tema y que mi estado de ánimo es, más o menos, estable.

Creo que hay personas que no se merecen tanto. He decidido ser justa, aunque eso suponga ser un poquito mala. Hasta ahora he sido demasiado buena, injustamente; es decir, dando muchísimo a cambio de nada. Y, sinceramente, viendo los resultados obtenidos, no me merece la pena.

Me paso la vida preocupándome por los demás, haciendo todo lo posible para que no se sientan mal ni les falte de nada; y luego, cuando soy yo la que necesita algo (por poco y sencillo que sea), lo único que obtengo son evasivas, excusas tontas, reproches estúpidos y tonterías.

Así que ya está bien. Desde hoy en adelante, me tendrá quien me merezca y esperaré a recibir algo antes de dar. Paso de pensar en los demás antes que en mí y paso de arrastrarme por nadie: mejor morir de pie que vivir arrodillada.
 
 

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