He estado dándome un tiempo para
reflexionar sobre los últimos acontecimientos de mi vida y creo que ya
es suficiente. Hace una semana que no le doy demasiadas vueltas al tema y que mi estado de ánimo es, más o menos, estable.
Creo que hay personas que no se
merecen tanto. He decidido ser justa, aunque eso suponga ser un poquito
mala. Hasta ahora he sido demasiado buena, injustamente; es decir, dando
muchísimo a cambio de nada. Y, sinceramente, viendo los resultados
obtenidos, no me merece la pena.
Me paso la vida preocupándome
por los demás, haciendo todo lo posible para que no se sientan mal ni
les falte de nada; y luego, cuando soy yo la que necesita algo (por poco
y sencillo que sea), lo único que obtengo son evasivas, excusas tontas,
reproches estúpidos y tonterías.
Así que ya está bien. Desde hoy
en adelante, me tendrá quien me merezca y esperaré a recibir algo antes
de dar. Paso de pensar en los demás antes que en mí y paso de
arrastrarme por nadie: mejor morir de pie que vivir arrodillada.

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