¿Cómo es posible que acabe algo que, de alguna manera, no llegó a empezar?
¿Por qué no se puede acabar sin más, sin reproches?
¿Sabés cuánto duele callar todo el dolor para que al final te acaben echando en cara cosas que ni siquiera son ciertas?
Supongo que hace unos meses,
leer tantas palabras vacías me hubiese creado un trauma pasajero...
pero, a día de hoy, ni siquiera se me han empañado los ojos. Supongo que
ha dejado de doler; al fin y al cabo, la naturaleza es sabia y nos inmuniza frente a los ataques
Creo que, como siempre, me
quedaré sin saber qué es lo que quería de mí (si es que de verdad quiso
algo). Sin embargo, con el tiempo, todo va dejando de importar: lo que
antes era un mundo, ahora es sólo un pequeño rincón.
Siempre me quedará el consuelo
de saber lo que yo quería, que seguramente era algo que nunca tuvo en
realidad. Ahora, sencillamente, lo que yo quiero es verte y no saber de
qué me suena tu cara.

No hay comentarios:
Publicar un comentario