viernes, 2 de marzo de 2012

-Conéctate, conéctate, CONÉCTATE...!
El se conecto. Abres su ventana de conversación, sonríes al ver
su foto de perfil en pequeñito.La abres, y la minimizas.
La dejas ahí, a la espera de ver ese cuadradito con lineas, señal de que esa persona te ha hablado.Cambias tu estado,lo actualizas cada 2 minutos, te etiquetas en 5 fotos, te unes a 10 páginas y empiezas a ponerle comentarios a todos sin razón, simplemente para que, cuando él le de a inicio, vea que
estás conectada. Continúas con estos cambios, dejando de lado
a quienes si tienen tiempo para hablarte. Cierras su ventana, indignada.
Pero bajas la lista del chat hasta su nombre, observando si sigue ahí.
Los demás siguen hablando. Respondes sin ganas. Sólo lo
esperas a él. Son la 1 de la mañana, pero no te vas,
porque él sigue conectado, y aún tienes la triste esperanza de que
te hable. Entonces se te ocurre la estúpida idea de que quizás
lo ha dejado encendido y en realidad no está.Esa idea es lo único que
te mantiene despierta. Le das a actualizar la página. él aparece, el primero. Ha cambiado el estado. Le comento una chica. Él respondio. Está. está hablando con
otra. Entonces cambias radicalmente de pensamiento.
-Desconéctate, desconéctate, desconéctate...! si no vas a hablar
conmigo, tampoco con ella.
El número de conectados baja. Miras.Se ha ido él. Y de repente, te arrepientes. Y si no le hablas, cuando se desconecta te arrepientes.
Juguemos a un juego travieso, solo me conformo con eso...