De las personas hay muchas cosas que no entiendo, y una de ellas es el egoísmo.
Yo aprendí desde muy pequeña a pensar en los demás, a compartir, a
decir la verdad, a no jugar con los sentimientos de nadie; en
definitiva, a respetar a las personas por el simple hecho de ser eso:
personas.
A medida que voy creciendo, me
voy topando con personas que no respetan a nadie, que hacen lo que les
da la gana, cuando se les antoja y pensando únicamente en ellas mismas.
Me enerva especialmente la gente
que desaparece de mi vida y, después de un tiempo, vuelve a aparecer
como si no pasara nada. ¿Qué pasa por la cabeza de quienes hacen eso?
Si haces las maletas y te vas, no vuelvas. Ni hoy, ni mañana, ni dentro de dos semanas, ni el año que viene. No vuelvas... nunca.
Afortunadamente, poco a poco,
aprendo a que todas estas cosas me sean indiferentes. Cuando conoces a
una persona con la que pasas horas hablando, vas adquiriendo una confianza y un compromiso que no debería romperse.

No hay comentarios:
Publicar un comentario