A partir de ahí todo puede salir a pedir de boca, porque
ya es imposible que valla a peor..
Así que levanta la cabeza, sécate las lágrimas, guíñale
un ojo al espejo y sal a la calle a disfrutar.
Y sonríe, pero sonríe con la boca bien abierta y libérate
de todo el daño que sientes, porque no merece la pena seguir sufriendo..

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