Volver a esos días donde lucíamos como
una completa y perdida pareja de enamorados, sonreír ante los problemas, buscar
el suave beso, disfrutar de los silencios. Esa pareja de enamorados que era
imposible no reconocer al otro lado de la calle, tomados de la mano para no
decir adiós jamás. Ser nuevamente la razón por la que sonríes.
Hemos sidos pescados por un poder mayor.
Cuidaré de ti, nadie podrá
dañarte; besaré tu frente y curaré las heridas,
daré lo mejor de mi para no lastimarte…
daré lo mejor de mi para no lastimarte…



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